17 mar. 2017

INDIA 2

El "yo" es el mayor engaño de la historia de la humanidad.
Si trato de hablar de mí basándome sólo en este instante, me quedo sin palabras. Me disuelvo. Desaparezco.
Y cuando descubro que no existo, me libero de mí mismo. Y puedo ser cualquier cosa. Porque ningún pensamiento, ninguna emoción, ningún deseo, ninguna forma puede definirme. Ni siquiera el tiempo puede retenerme. Ya no quepo en ninguna jaula. Soy pura creatividad. Soy infinito. Soy libre.

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Adivina adivinanza:
Cualquier cosa que percibes no eres tú. Poque si puedes percibir algo quiere decir que tú estás en otro lugar, y desde ahí lo percibes. Si no, no podrías percibirlo.
Por lo tanto, no puedes ser nada de lo que ves, ni de lo que oyes, hueles, saboreas, tocas, nada de lo que piensas o sientes.
Entonces...quién eres? 

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Ningún sonido puede escuchar a otro sonido.

Sólo el Silencio escucha.

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Amo la belleza y la sensualidad de las formas. Pero lo que más me mueve es lo que se esconde detrás de tu personaje. Aquello que está más allá del lenguaje.

Porque es ahí, y sólo ahí, donde podemos encontrarnos.

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El amor es esa mirada silenciosa que permite que las cosas sean y se expresen sin ponerles límites ni condiciones.

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Para comprender algo tengo que observar con atención y sin juicio. Tengo que amar aquello que observo.
Y cuando amo lo que observo, se disuelven el observador y lo observado.
Desaparece la ilusión.
Y no queda nada que comprender.

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Naces iluminada. Perfecta.
Pero, con el paso del tiempo, tienes que pasar por un proceso de educación, que debería llamarse alienación, en el que se te separa de la vida. Entonces te conviertes en una especie de ente externo, en una buscadora. Y te dedicas a perseguir la vida.
Tienes que ganarte el derecho a vivir. Tienes que esforzarte. Tienes que trabajar para ganar dinero para así poder pagar por esa vida que ya eres.
Eres la Vida. Eres Luz.
Y la Felicidad es el estado natural de tu Ser.
Sólo tienes que darte cuenta. Re-descubrir quién eres. Recordar la Verdad. Y volver a casa.

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En un momento dado dejarás de necesitar sentir la muerte. Y la muerte entonces dejará de existir. Entonces caerá el velo. Y verás.
Verás que nada empieza ni termina. Que nada existe. Que todo es una ilusión. Pura creatividad del Ser que juega a ser mil cosas a la vez, que se experimenta a sí mismo, se disfraza, se pinta de todos los colores, se desdobla, se divide, crea y se recrea y se multiplica y se expande.
Y descubrirás ese lugar que no está en ninguna parte, y que siempre estuvo. Que siempre fuiste. Aquello que todo lo observa y que todo lo sostiene. Lo que es.
Entonces alzarás la vista y te verás aquí y allá. Allí donde mires serás tú todo el tiempo. Y no podrás evitar sonreír. Y brotará de ti un gozo inexplicable. Una alegría sin causa ni propósito.
Libertad.
Y todo se volverá tan trivial, tan insignificante, y a la vez tan hermoso y fascinante.
Y ya no habrá duda.
Y cualquier cosa que surja, o que no lo haga, será natural y espontánea.

Pues será la Verdad expresándose momento a momento. Creativa. Libre.

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Te ofrezco el Silencio.
Porque en el cabe todo,
y todo es posible.
Cualquier otra cosa te estaria limitando.
Y no seria justo.
Eso es Amor.

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Hay una ola dentro de mi
que viene y va
imparable, invisible
pero mas real que lo que ven mis ojos
un ritmo que me baila
sin pedir mi permiso ni mi esfuerzo,
no nace ni tampoco muere
y siempre se mueve,
son aguas antiguas
danzan en circulos
y dibujan espirales vacias.

being loved by water
being danced by love.

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El olor. Ya no me acordaba. El aire es denso. Tiene cuerpo, color, humor. Está vivo. Y ya nos conocemos.
Es extraño. He viajado miles de quilómetros. Pero una vez aquí tengo la sensación de haber cruzado la calle. Tan sencillo como caminar cuatro pasos. Tan familiar como si me hubiera marchado sólo un rato.

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Me ha bastado hacer un par de colas y un viaje en bus para recordar algunas cosas. Qué diferente es la gestión del espacio vital y la convivencia en el espacio público.
Es como si la noción del "yo", la importancia personal, estuviera diluída.
En occidente somos muy individualistas. Importa mucho la privacidad, y todo gira en torno a eso. Aquí es todo como más orgánico. La frase "tú no eres tuyo, eres de todos" se hace muy real.
Es raro, porque por un lado parece que aquí todo el mundo va a la suya. A veces parece que ni te ven. Te pisan, te empujan, te ignoran...
Y precisamente eso acentúa y hace más evidente la inportancia personal que uno se da a sí mismo. El "yo" se ve amenazado y reacciona, se reivindica: Eh! Que estoy aquí! Un poco de respeto!
Pero no es falta de respeto. Más bien al contrario. Es una uniformización de la vida. Un respeto por todo por igual. La vida es una sola. Y lo es todo. No se pueden separar las partes que la componen. Y si es hace es algo artificial. Una ilusión.
Así lo va descubriendo la ciencia, en su afán por separar, aislar y dividir formas y organismos, cada vez más pequeños, en busca de una unidad de medida, el ingrediente último del que están hechas todas las cosas, la esencia.
Pero ésta es tierra de tradiciones y culturas muy antiguas. Y saben que eso no es posible. La vida no tiene ni origen ni final. No existe la partícula divina.
Dios es todo. Está detrás de todas las formas, y es la forma misma también.
La vida es orgánica e interconectada. Las partes forman el todo. Y el todo está contenido en cada una de las partes. El Universo es una gran muñeca rusa.
El ser humano occidental, por lo general, se comporta como una gota de agua que quiere destacar en el océano. Se pregunta por qué las olas van en la dirección en la que van. Y, clamando por su libertad y su independencia, se esfuerza en nadar a contracorriente.
En su interior arde la voluntad de su ego de diferenciarse, distinguirse y emanciparse del resto del mar.
En este sentido es como un adolescente, escindido, incomprendido, ignorante.
Quiere ser feliz, pero sin renunciar a su idea de felicidad. Quiere ser feliz de la manera en que cree que será feliz. Elige una forma concreta que puede adoptar la felicidad y descarta todas las demás, considerándolas formas no válidas (incluso sin haberlas experimentado).
Pero la felicidad es como la energía. Como dios. Está detrás de todas las formas de vida. Todas ellas únicas.
Es la mente humana la que clasifica, ordena y juzga en base a unos parámetros impuestos, artificiales y falsos.
Es como ir por ahí con un molde inventado buscando algo que encaje en él. Quizá tengas suerte, pero lo más probable es que no encuentres lo que buscas.

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