14 sept. 2006

CUBA2006

La Habana es un balanceo triste envuelto en humo caliente. Sus esquinas son de asfalto seco, y el aire es pegajoso, como sus gentes…negros, alegres, tostados, tramposos, pobres y cuentistas. Pobres porque no tienen, ricos porque dan. Las flacas bailan despacio al cruzar la calle, y clavan sus hondos marfiles redondos en el rostro de los blanquitos.
De noche las luces son velas, lenguas de fuego que esculpen las calles y hierven la sangre a ritmo de salsa y ron.
La Habana es una calle herida, y sus cicatrices huelen a tabaco y a carbón azul cielo; calle de poetas que regalan sus versos, torrente de viejos sabios que cantan canciones de colores.
La Habana es la tierra de donde vienen todas las flores; raiz de raíces, semilla del mundo que ya no existe.
La Habana es una jaula repleta de espejos ancestrales que reflejan la vergüenza de quien los mira.
La Habana es un balanceo…un balanceo triste y despreocupado.








































1 comentario:

Anónimo dijo...

bravo, un pasaje magnifico, pero triste. Donde esta la energia y felicidad de la habana?